Pierde peso saludablemente con Caralluma

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Imagen cortesía de pixabay.com

Cuando estaba joven, era una persona delgada que comía sin ningún tipo de remordimiento y lograba mantenerme esbelta, sin problema ni esfuerzo que lo hicieran posible. Después de dar a luz, me pasó que mi metabolismo cambió por completo y cada vez que me daban ataques de hambre, comía, con la diferencia de que ahora sí asimilaba absolutamente todo lo que ingería.

El cambio en mi cuerpo y la reacción al comer alimentos con altas calorías fue notorio inmediatamente. De esa manera, me propuse cambiar mis hábitos de alimentación y procurar no sucumbir a las tentaciones de las comidas que me parecían exquisitas y a las cuales nunca antes me había resistido.

Mi sensación de abstinencia fácilmente podía compararse con la de un drogadicto al que le quitan su dosis diaria de estupefaciente. Era terrible la sensación de tener que evadir algunos alimentos como el chocolate, los pasteles, las sodas y todo tipo de carbohidrato.

Mis días eran eternos para mí; era una tortura total vivir así por lo que me refugiaba en mis hijos pero cuando tocaba la hora de su comida, era una batalla interna la que tenía, en la cual tenía que evitar a toda costa prepararme un plato de espagueti o abrir una galleta de chocolate y fresa. Así pasaron una, dos, tres semanas… pero, en un momento, mi voluntad flaqueó de manera que en dos horas pude comerme lo que en todos esos días no hice.

caramullaMe sentí culpable, derrotada, malhumorada conmigo misma. Pasé todo el día reprochando mi gordura. Esa ya no era vida para mí. Por mucho ejercicio y dieta que hiciera, me vencían las ganas de comer. Sabía que si conseguía una fórmula mágica para inhibir mi apetito, quizás las cosas serían más sencillas para mí.

Probé con todo tipo de tés y realmente no obtenía una respuesta de mi cuerpo con la que pudiera sentir que mis ataques de ansiedad por la comida cesaban… De manera que me rendí durante esos días.

Como no me daba por vencida, a pesar de mis desistimientos constantes, yo quise seguir intentado la forma de dar con algo que me proporcionara tranquilidad para poder hacer mi dieta en paz y con la voluntad que necesitaba. Buscando por internet, me encontré con Caralluma, una fórmula que suprime el apetito de una manera impresionante.

Al principio pensé que se trataba una reacción de mi mente por apoyar mis acciones para bajar de peso pero al cabo de 1 semana pude comprobar que, en efecto, Caralluma funcionaba perfectamente. Este supresor de la ansiedad por la comida fue lo que me permitió dar ese primer paso por bajar de peso. Hasta la fecha llevo más de 24 kilos menos y lo mejor es que es totalmente natural.

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