Cuando la violencia se mete en la cama

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Foto cortesía de: www.pixabay.com

Para algunas mujeres el calvario empieza la misma noche de bodas. Muchas ni siquiera han tenido su primera relación sexual y no sabe qué hacer ante lo que están viviendo. Durante ese proceso de maltrato experimentan varias emociones: felicidad por la vida en pareja que comienzan y miedo por la actitud violenta de su esposo. Estos sucesos pueden convertir el matrimonio en un verdadero horror que se extenderá hasta que decidan darle un alto.

Él me maltrata, pero me quiere

Hay muchos tipos de violencia tales como: verbal, el hostigamiento y la violación. Estas son actitudes que lastiman y vulneran a la mujer, por lo general se dan dentro del hogar y las ejecuta el propio marido, quien valiéndose del hecho de ser el marido, ejerce presiones físicas y mentales en su pareja, obligándola a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento.

Explica la doctora Juana Núñez Flores,  directora de la Asociación de Sobrevivientes de Abuso Sexual, “La violación es cualquier intento de llevar a cabo una relación sexual sin consentimiento; se puede dar incluso dentro del matrimonio cuando la mujer es obligada por su cónyuge”. Cuyo proceso de recuperación es muy doloroso y requiere de empeño y disciplina para lograr salir adelante.

 
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Sostiene la especialista que situaciones tan traumáticas como estás dejan secuelas a corto y largo plazo que van desde el aislamiento del paciente, hasta largos procesos de depresión; la vida de la víctima se ve seriamente afectada y todo cambia para siempre. Por ejemplo, deja de realizar actividades que antes formaban parte de su día a día, siente miedo de relacionarse con la gente, no solo el mismo temor que le produce, sino porque no quiere mal poner a su esposo y ocasionar la desintegración de la familia.

Se aprende de lo sucedido

Explica la especialista que hay dos situaciones a entender en caso de una violación: por un lado, “se debe buscar el apoyo y acompañamiento de la familia. El hecho en sí es una experiencia dolorosa: desde vencer el temor de hablarlo, presentar la denuncia y el trabajo de recuperación” y por el otro, “se requiere de amor, solidaridad y comprensión para la víctima. Por otro lado, la unión familiar es imprescindible, ya que permite detectar cambios en el comportamiento de alguno de los miembros, como un indicador de que algo no está bien”. Es decir, debemos tener claro que un suceso de este tipo deja una huella imborrable en nuestras vidas.

Pero también la mujer víctima de una violación, dentro o fuera del matrimonio, debe saber que una situación como esta no la anula para nada y que sigue siendo una persona inteligente, buena, capaz de amar, de ser tenaz y esforzarse por conseguir las metas que se ha planteado en la vida.

Fuente: familias.com

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